
Semblanza de Julián Arcas (1832-1882)
Queda hoy fuera de toda duda, que el guitarrista español más importantes del
último tercio del siglo XIX es Julián Arcas.
Julián Gavino Arcas Lacal nació en María (Almería) en 1832. De niño, tras
aprender con su padre (Juan Pedro Arcas Arjona), se traslada a Málaga y continúa
estudios con José Asencio, pertenecientes ambos a la escuela de Dionisio Aguado.
En esta ciudad y a la edad de 16 años, se presenta como concertista animado por
Trinitario Huertas, y se lanza a una carrera de actuaciones itinerantes que lo
llevaría a girar de continuo por España y por otros países europeos.
De estas giras, podemos destacar la que en 1862 efectúo por Inglaterra, tocando
en los palacios de los duques de Wellington y en los de Cambridge, así como la
serie de siete recitales consecutivos que en 1870 desarrolla en el Teatro del
Recreo de Málaga.
Entretanto, protagoniza dos hechos de fundamental trascendencia para la historia
de la guitarra: la definición de la guitarra clásica, tal y como la conocemos
hoy, por Antonio de Torres y la docencia que ejerció sobre el guitarrista
Francisco de Tárrega. Siendo muy joven Arcas, en una de las visitas que realiza
a la ciudad de Sevilla, le presentan a Antonio de Torres, almeriense también y
guitarrero ocasional, que le muestra una de sus obras. Arcas encontró aquella
guitarra tan armoniosa que empujo a Torres a que se dedicase exclusivamente a la
construcción de instrumentos musicales. Años después, Antonio de Torres se
convertiría en el guitarrero más legendario de la historia. Arcas siempre tocó
en guitarras construidas por Torres.
Tras un oscuro retiro a Almería en 1872, en el que casi abandona su actividad
musical y establece un comercio de venta de petróleo, Arcas retoma su guitarra
dos años después y regresa a los escenarios. Mas esta segunda época fue corta.
En el transcurso de una gira, enferma y tiene que guardar cama en una casa
huéspedes de Antequera (Málaga), donde fallece al 16 de febrero de 1882, cuando
sólo contaba con 50 años y había conseguido ser el guitarrista favorito de la
reina Isabel II, en cuyo palacio tocó asiduamente, además de ser nombrado
Maestro Honorario del Conservatorio de Madrid y ser investido Caballero de la
Real Orden de Carlos III, harto infrecuente para distinguir a artistas.
Julián Arcas desarrollaría a lo largo de su vida una ingente actividad como
profesor y como compositor. Numerosos y notables fueron sus discípulos,
destacando, Juan Parga, Juan Pernas, Román y Manuel García Martínez, Luis de
Soria Iribarne, Carlos García Tolsa y José de Cobo. Y por supuesto, el insigne
Francisco Tárrega y varias generaciones de alumnos del Conservatorio de Madrid.
Pero la función más palpable que nos ha llegado, es la de compositor. A 52 obras
se eleva el catálogo actual de sus piezas. En ellas, se aprecia un carácter
abiertamente romántico que responde a tres tendencias coetáneas de este
movimiento musical. Una sería la composición de temas originales; otra, las
adaptaciones para guitarra de fragmentos de óperas y zarzuelas; y otra la
reelaboración de temas inspirados en aires populares.
Eusebio Rioja